La Palabra de Dios 

XIV Domingo después de Trinidad

Lucas 16. 1-13

Parábola del mayordomo infiel

Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y este fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo. Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas. Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta. Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas.

Cuadro titulado Parábola del mayordomo astuto de Marinus van Reymerswale

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.


Reflexión

Hoy nos ofrece la reflexión de la Palabra Pedro L. Rodríguez

De este evangelio podríamos sacar muchas enseñanzas, pero me centro en dos:  la primera; en la advertencia de cómo usar el dinero injusto para conquistar amigos, esto es lo que hizo precisamente el administrador infiel, nosotros administramos bienes que Dios ha puesto en nuestras manos, pocos o muchos, sería una injusticia considerarnos dueños absolutos, de aquello que hemos recibido para administrar, tenemos que usarlos, pero con inteligencia, haciendo el bien, compartiendo.

Aquí la segunda enseñanza; con el “dinero injusto”, tenemos que conquistar amigos, es decir, cambiar de actitud respecto de la riqueza terrena, no considerarla más, como algo para poseer de manera absoluta, sino como algo para administrar, algo que también debe transformarse en alegría para aquellos que menos tienen.


Oración para la semana:

Dios misericordioso,

tu Hijo vino a salvarnos

y llevó nuestros pecados en la cruz:

que confiemos en tu misericordia

y conozcamos tu amor,

gozando de la justicia,

que es nuestra, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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