La Palabra de Dios

Evangelio según Lucas 6. 17-26

Las bienaventuranzas y ayes

Luego bajó con ellos y se detuvo en un llano. Había allí una gran multitud de sus discípulos y mucha gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón, que habían llegado para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Los que eran atormentados por espíritus malignos quedaban liberados; así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos.

Él entonces dirigió la mirada a sus discípulos y dijo:

«Dichosos ustedes los pobres,

porque el reino de Dios les pertenece.

Dichosos ustedes que ahora pasan hambre,

porque serán saciados.

Dichosos ustedes que ahora lloran,

porque luego habrán de reír.

Dichosos ustedes cuando los odien,

cuando los discriminen, los insulten y los desprestigien

por causa del Hijo del hombre».

Alégrense en aquel día y salten de gozo, pues miren que les espera una gran recompensa en el cielo. Dense cuenta de que los antepasados de esta gente trataron así a los profetas.

Ilustración que representa a Jesús frente a la muchedumbre dando el Sermón de la Montaña

«Pero ¡ay de ustedes los ricos,

porque ya han recibido su consuelo!

¡Ay de ustedes los que ahora están saciados,

porque sabrán lo que es pasar hambre!

¡Ay de ustedes los que ahora ríen,

porque sabrán lo que es derramar lágrimas!

¡Ay de ustedes cuando todos los elogien!

Dense cuenta de que los antepasados de esta gente trataron así a los falsos profetas».


Reflexión

Hoy nos ofrece la reflexión de la Palabra Salvi Melguizo

Recuerdo cuando visité en el 2013 los santos lugares en Israel, cuando estuve justo ahí, en la montaña de las bienaventuranzas, un lugar lleno de paz y armonía, bien cuidado, donde si somos capaces de abstraernos en un
momento, podemos sentir la energía del lugar, y esa tranquilidad que dan los sitios llenos de magia y leyenda.

Creo que leer las bienaventuranzas que Jesús dijo en su famoso Sermón de la Montaña, es un ejercicio entre otras cosas de renovación y de análisis.

Este es uno de los textos bíblicos más de hoy; da igual en qué momento, en qué siglo lo leamos, ¡siempre es actual! Es como si la sociedad no cambiara a lo largo de la historia.

Pero el texto de Lucas especialmente es revolucionario. Él nos aporta esa manera de sentir más humana, más comprometida, más cercana, pero a la vez, más de justicia social.

Toda persona que sufre, que llora, que tiene todo tipo de carencias, todas las que son maltratadas, humilladas, odiadas, esas,  ¡tienen una esperanza!

En cambio, la gente con poder, los que lo ejercen, los insolidarios, los abusadores, los profesionales del odio, los que fomentan la mentira, la manipulación, la tortura, el maltrato, ¡esos no podrán acercarse a Dios si no se arrepienten y cambian su actitud!

El mundo está lleno de desigualdades, de injusticia, Jesús lo sabía, y nos regaló este trozo de su sermón para que muchos siglos después, sus palabras sigan siendo tendencia.

Atardecer en un lago con una barca y nubes

Nos queda el consuelo de saber que no siempre el rico es el que triunfa, ni el que posee el poder sobre otro; que la gente más sencilla es mejor a los ojos de Dios, que aquellos que se rodean de posesiones, galones y poder, no por eso llegarán antes al Padre.

Nos queda la alegría de saber que el dolor, la tristeza, la capacidad de superarnos, la lucha diaria aún en las dificultades, el ser diferentes nos puede hacer mejores ante los ojos de Dios, que a fin de cuentas, y entre otras cosas, es lo que importa.


Oración de la semana

Dios eterno,
cuyo Hijo anduvo entre las multitudes
y trajo la curación con su toque:
ayúdanos a mostrar su amor
en tu Iglesia cuando nos reunimos,
y en nuestras vidas, que se transformen
en la imagen de Cristo nuestro Señor. Amén.

 

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