8 de marzo: DIM

Hoy, 8 de marzo, como cada año, las mujeres intentamos visibilizarnos y visibilizar a todas las que aún no tienen ni voz ni voto en este mundo.

Podría hablar del significado de este día, de que recuerda, de cuantos acontecimientos sucedieron hace muchos años, pero seguro podéis encontrar esta información en internet.

Icono de un hombre en un extremo de la balanza equilibrada y una mujer al otro lado que representa la igualdad

Yo quiero en este post, esencialmente reivindicar como mujer, como feminista, cuan injusto ha sido el cristianismo con las mujeres, ¡con la mitad de la humanidad!

Decir injusticia es poco, muchos hombres, y algunas mujeres boicotearon el proceso de avance junto con la sociedad a ese colectivo tan denostado, tan olvidado a lo largo de la historia. A veces pienso, como las mujeres a estas alturas nos quedan ganas de creer, especialmente en religiones y tendencias donde no somos más que una tenue ayuda o una vasija para gestar. Dudo mucho que Dios, o Jesús en su infinita bondad, tuviera reservado este duro camino para nosotras.

Pintura con iconos de las primeras mujeres cristianas santas

Cuando comenzaron su andadura los primeros cristianos, ellos convivían con religiones más bien femeninas, las religiones mistéricas eran dirigidas por mujeres, incluso se rendía culto a una diosa. Los tiempos fueron cambiando, y el patriarcado se impuso firmemente en el cristianismo; la jerarquía, la sumisión de la mujer, marcaron las líneas básicas de diseñar la fe.

Si bien hubo a lo largo de la historia grandes pioneras, mujeres excepcionales ejemplo de lucha y de valía, la mayoría vivieron en el ostracismo. A la Iglesia se le olvidó avanzar con los signos de los tiempos y hasta aquí hemos llegado.

Hace pocos años se celebró el 25 aniversario de la aprobación del presbiterado de la mujer en la Iglesia de Inglaterra. Desde entonces muchas mujeres han optado al diaconado, al presbiterio con gran éxito. De hecho, en 2019 hubo más mujeres optando al diaconado  que hombres.

Fotografía de la primera obispa ordenada en la Iglesia de Inglaterra

Otro gran paso fue el admitir como obispas a mujeres cuyo currículo, como mínimo, es igual al de los hombres. Fue triste como algunos  clérigos incluso abandonaron la Iglesia de Inglaterra por, precisamente, tener la audacia de admitir desde la igualdad a la mujer en las mismas condiciones que al hombre.

Personalmente pienso que justo aquí, en la Iglesia de Inglaterra, en el anglicanismo, es donde  las mujeres podemos encontrar un espacio para ser nosotras mismas, en igualdad, hombro con hombro con los hombres, donde se respetan las tradiciones desde la diversidad, la tolerancia y el amor.

Sí, queda mucho por hacer, pero el camino está abierto, y con la ayuda de Dios, algún día veremos esa igualdad de género tan deseada. La brecha de género es grande, pero está claro que el aporte de la mujer a la Iglesia es grande y de gran intensidad.

Un artículo de Salvi Melguizo

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